Nutrición

La alimentación es la base para mantener una buena salud, sin embargo, muchas personas hablan de una alimentación balanceada sin tener una real noción de que significa esto. Algunos especialistas dicen una cosa y otros lo completamente opuesto. ¿Y quién tiene la razón? Para esto hay que prestar muchísima atención en la historia, cuando comenzaron a desarrollarse ciertas enfermedades crónicas que antes no existían en la sociedad y que cambios comenzó a hacer ésta en su estilo de vida, alimentación, hábitos uso de medicinas, contaminación, etc.
En mi opinión, uno de los más grandes científicos contemporáneos por su aporte en la medicina en base a la nutrición médica es el Dr. Joel Wallach (Médico naturópata, médico veterinario, bachiller en ciencias, investigador científico y nominado al Nobel de medicina en 1991 entre otras cosas). Tras más de 20 años de investigación clínica aplicada, en un proyecto de 7 millones de dólares pagado por el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos (NIH) realizó más de 24.000 autopsias comparativas en animales y seres humanos, más de 10.000 análisis de sangre y más de 30 años de resultados en nutrición médica logró determinar que más de 900 enfermedades tanto en animales como seres humanos son el resultado de un déficit en uno o varios nutrientes y no en defectos genéticos.

joel wallach
Nuestro cuerpo, para poder funcionar de manera óptima, crecer, auto-repararse y protegerse de la mejor manera ante las situaciones estresantes tanto físicas (frío, esfuerzos físicos, lesiones deportivas, etc.) como emocionales del diario vivir, necesita obtener ciertos nutrientes, estos son llamados nutrientes esenciales. Se llaman esenciales porque el organismo no es capaz de producirlos por sí solo y deben obtenerse a través de alimentos o suplementación nutricional todos los días, de lo contrario, a mediano o largo plazo va a sufrir alguna enfermedad.
De acuerdo a sus investigaciones determinó que hoy en día que el ser humano debe consumir diariamente 91 nutrientes esenciales (60 minerales, 16 vitaminas, 12 aminoácidos y 3 ácidos grasos todos los días), el hecho de simplemente no hacerlo lleva tarde o temprano que las personas sufran de una u otra enfermedad.
¿Qué rol cumple la genética en todo esto? La genética de por sí no es la responsable en absoluto de nuestras enfermedades, sin embargo, nos da la predisposición a que desarrollemos alguna enfermedad si hacemos mal las cosas. Por ejemplo, la deficiencia nutricional de calcio, magnesio, vitamina D y otros co-factores pueden provocar cerca de 200 tipos de síntomas o enfermedades, pero nadie desarrolla estos 200, puede desarrollar 1, 5, 10 ó 15 tal vez. La osteoporosis, artritis, crisis de pánico, ciática, alta o baja presión arterial, calambres y cientos más se producen por la deficiencia de estos nutrientes, pero se puede observar que la genética determina cuales de estos podemos adquirir ante su deficiencia. Reitero, no es la genética la culpable.
Dentro de los descubrimientos del Dr. Wallach hay un factor muy importante en cuanto a los minerales que necesitamos. Los animales, incluyendo al ser humano, para poder absorber bien los minerales necesitamos que estos se encuentren de forma “coloidal derivados de plantas”. ¿Qué quiere decir esto?
Los minerales se encuentran en el suelo, en la tierra (ningún animal o planta es capaz de producir minerales), sin embargo, si tomamos un puñado de tierra y lo comemos nuestro organismo no será capaz de absorber más de un 2% de ellos, ya que se encuentran en forma metálica (es por este motivo que muchos suplementos nutricionales son prácticamente inocuos, por la forma de presentación, por ejemplo, en una cápsula de 500mg de citrato de calcio sólo se absorberán 14mg aproximadamente, ya que la disociación es 200mg de calcio y 300mg de citrato, a su vez la absorción de esta molécula es de alrededor de un 15%, por lo tanto, de una cápsula de 500mg de citrato de calcio ¡se absorben apenas 30mg! y esto es una de las principales causas de fracaso cuando se recetan suplementos nutricionales, ya que la mayoría de los médicos convencionales desconocen esto, como muchas otras cosas básicas con respecto a la nutrición y salud, por lo tanto, la enfermedad sigue igual o peor (Además el calcio por sí solo no funciona, se requiere vitamina D, magnesio, boro, etc.). Los minerales los encontramos de forma absorbible gracias a las plantas, frutas y verduras que consumimos, ellas las absorben la forma metálica desde el suelo y al procesarla se convierten en su forma coloidal, que lo podemos absorber en más de un 95% siempre y cuando consumamos los alimentos correctos y tengamos un ácido gástrico saludable en el estómago.
¿Es necesario tomar suplementos nutricionales de minerales si las plantas los contienen?
Sí, por una sencilla razón… si los vegetales o frutas que comemos crecieron en un suelo deficiente en minerales nunca los vamos a consumir. Según estudios de suelo actuales, estos se encuentran mucho más deficientes de minerales que hace 50, 20 ó incluso 10 años atrás. Y casi ningún lugar de la tierra contiene los 60 minerales que necesitamos juntos y, por lo tanto, nuestras frutas y verduras tampoco; lo que inevitablemente nos lleva a una constante deficiencia nutricional y, en consecuencia, enfermedades. Por decirlo de otra manera, si en el año 1975, 100g de manzanas contenían 0,3mg de hierro, hoy estos mismos 100g contienen apenas 0,12mg hierro. Esta misma deficiencia de minerales lleva a que las frutas y verduras contengan menos co-factores para poder hacer vitaminas, lo que también ha disminuido en nuestros alimentos.
Por lo tanto, si cree que alimentándose sólo con los alimentos de los 5 grupos de alimentos diariamente es saludable, es totalmente erróneo. La conocida pirámide alimenticia aceptada por la OMS es definitivamente una falacia, donde se priorizan alimentos como los cereales y harinas, los cuales no tienen ningún valor nutricional más que el aporte de carbohidratos refinados o azúcares, además la mayoría contienen gluten, una proteína muy dañina para el tracto digestivo del ser humano, que destruye las vellosidades intestinales evitando así que podamos absorber los nutrientes realmente valiosos para nuestra salud, sin mencionar que hay una enorme cantidad de personas intolerantes al gluten y no lo saben. También esta pirámide favorece los aceites vegetales, que en su mayoría son muy altos en ácidos grasos omega 6, los cuales aumentan el riesgo de enfermedad cardiovascular y son pro-inflamatorios entre otras cosas. Restringen las grasas animales y el colesterol clamando falsamente que estas aumentan el colesterol “malo” y favorecen enfermedades del corazón, siendo que son nutrientes claves para una buena mantención de la salud cardiovascular y del sistema nervioso. Recuerde que a comienzos de 1900 no existían los aceites vegetales y se utilizaba mucho la manteca, mantequilla y la grasa animal y el infarto al miocardio era casi inexistente.
Cuando el Dr. Wallach descubrió que ciertas enfermedades podían ser prevenidas y curadas con ciertos nutrientes lo despidieron de su trabajo (trabajaba para el Instituto Nacional de Salud). ¡Fue específicamente cuando descubrió que la fibrosis quística era producida por una deficiencia del mineral selenio y no una enfermedad genética! (y prohibieron radicalmente que fuera contratado en otro lugar público en Estados Unidos), ya que este descubrimiento tiraría por la borda las teorías de grandes genetistas que tanto tiempo habían invertido en ellas y por otro lado sería una amenaza para las farmacéuticas que algo tan sencillo como los nutrientes puedan prevenir y revertir enfermedades radicalmente. Y peor aún para estas empresas, los nutrientes no se pueden patentar como medicamentos, ya que se encuentran en la naturaleza.
Para él era lógico que si había curado diabetes, hipertensión arterial, osteoporosis, artritis, enfermedades oculares, trombosis, fibrosis quística y cerca de 900 otras enfermedades en 454 especies de animales con suplementos nutricionales, en el hombre debería ser lo mismo y así fue. Por este motivo vio la necesidad imperante de distribuir este mensaje al mundo.
La historia completa está en su libro “Dead doctors don’t lie” o “Doctores muertos no mienten”, con más de 46 millones de copias vendidas en el mundo, siendo el libro de salud más vendido en el mundo. Como dato adicional para comprobar la eficacia y las verdades descubiertas por el Dr. Wallach es que ha demandado y derrotado 3 veces a la FDA (Food and Drugs administration) en la corte (ningún otro médico lo ha hecho ni siquiera una vez) demostrando la eficacia de los nutrientes en la prevención de enfermedades. Gracias a algunas de estas demandas realizadas por el Dr. Wallach la FDA no tuvo más remedio que reconocer que el selenio entre otras cosas puede prevenir ciertos tipos de cáncer y lo mismo con el acido graso omega 3, gracias a las investigaciones y demanda del Dr. Wallach, la FDA aceptó y autorizó a publicar que al consumirlo en dosis adecuadas se puede prevenir trombosis coronarias, trombosis de venas profundas, favorecen la recuperación de después de un infarto, etc. Sin embargo, ningún médico utiliza el selenio para la prevención del cáncer o los suplementos de Omega 3 en los casos anteriormente descritos en vez de anticoagulantes sintéticos que son extremadamente peligrosos y muchos pacientes mueren a causa de estos tratamientos por hemorragias iatrogénicas.
Ningún otro médico en la historia ha logrado hacer lo que el Dr. Wallach ha logrado y aún tiene muchas más demandas pendientes para la FDA con otros nutrientes. Hay mucha resistencia sólo por intereses políticos y económicos por parte de las compañías farmacéuticas y personas que están íntimamente vinculadas con ellas, que se verían seriamente afectados por un modelo superior de salud donde algo tan sencillo como la nutrición sea la clave para una salud óptima. La colusión que existe entre la industria farmacéutica y alimentaria se remonta desde hace un poco más de 100 años y harán lo posible por hacerle creer que los alimentos más dañinos (más refinados y con menos nutrientes) son los más saludables, de esta forma hay más clientes enfermos crónicos. Esta es la razón principal del aumento de enfermedades crónicas en los últimos 100 años, enfermedades que antes casi no se oía de ellas.
¿Por qué si esta información está disponible ningún médico la aplica?
¿No cree que es el deber de quién está a cargo de la salud de las personas al menos saber esto?
Lamentablemente, en las escuelas de medicina convencional no se enseña y no se presta atención a la nutrición. Miles de billones de dólares se gastan al año en investigaciones de nuevos fármacos y publicidad en revistas científicas (Hoy en día éstas son meros medios de publicidad de las farmacéuticas y no de investigación objetiva, dicho por el mismo editor de la revista científica “The Lancet”, Richard Horton y de la “British Journal of Medicine”, Richard Smith), los cuales no tienen cura para ninguna enfermedad crónica. Estás supuestas investigaciones en enfermedades no son investigaciones para la enfermedad, son sólo investigaciones para fármacos que puedan manejar los síntomas.
Esta medicina sólo da tratamientos paliativos que reducen los síntomas de las enfermedades trayendo consecuencias devastadoras en la salud de las personas con el tiempo, profundizando la enfermedad real, ya que no conoce ni trata causa alguna y es por eso que los tratamientos médicos son la tercera causa de muerte en Estados Unidos, cada 24 minutos muere una persona por tomar fármacos, la quimioterapia tiene un 97% de inefectividad comprobada (y se sigue utilizando ¿por qué?), etc.
Se podría decir que la medicina convencional es de vital importancia en traumatología, odontología, primeros auxilios, algunos tipos de infecciones y cirugía (muchas se pueden evitar, incluso cuando hay indicación con la suplementación y tratamiento adecuado no alopático), y esto no se puede negar, pero en enfermedades crónicas incluyendo el cáncer están absolutamente errados. ¡Culpan a las personas de tener “malos genes” por tener Alzheimer, diabetes, hipertensión arterial, artritis, obesidad, artrosis, déficit atencional y cientos de enfermedades más, que son sólo el resultado de un déficit de uno o varios nutrientes esenciales y/o consecuencia de tratamientos médicos!
En resumen, nuestra salud está en manos de un modelo de salud absolutamente obsoleto, con un erróneo enfoque en la prevención y tratamiento para tratar las enfermedades crónicas y es debido a esto el este caos de enfermedades crónicas y sufrimiento innecesario de la raza humana que existe hoy en día.
El enfoque de la salud debe ser en base a fortalecer, estimular y nutrir correctamente al organismo y no a la lucha sin sentido contra las enfermedades, es decir, ¿cómo luchar contra algo que no se sabe porque se produce? (La medicina convencional o alopática desconoce las causas de las enfermedades crónicas por no considerar la nutrición como un factor causal).
El mejor seguro de vida que puede pagar es una alimentación balanceada, en primer lugar asegurarse de consumir diariamente los 90 nutrientes esenciales, una alimentación que sea rica en frutas y verduras (orgánicas), carnes y grasas animales (orgánicas), evitar aceites vegetales, alimentos con gluten (trigo, avena, cebada y centeno), el exceso de azúcar, frituras y en general los alimentos procesados, ya que contienen en su gran mayoría sustancias altamente nocivas para la salud (aspartamo, MSG, tartrazina, aceites hidrigenados y otros aditivos o preservantes).

 

Augusto Cura C.

Cirujano dentista

Homeópata Unicista

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  1. EXCELENTE ARTICULO !!!

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